Como académico, como cineasta, como espectador y como persona se lo digo.
Gracias, don Álex de la Iglesia, presidente de la Academia de las Ciencias Cinematográficas. Por varias cosas:
Por la Gala de los Premios Goya. Una muy buena gala, con el mejor presentador posible (bien, Andreu, bien) y con un clima amable, lejos de crispaciones y malos rollos.
Por haber insistido en llevar a Pedro Almodóvar a dicha gala, aunque sólo sea para que él se dé cuenta que la gente del cine le apreciamos, como no podía ser de otra manera. Aunque a veces los genios se inventen enemigos para llevar su creatividad más lejos.
Pero sobre todo, gracias por ese gran discurso (directo y concreto) con esa idea clara de mostrar a la gente que nos gusta hacer películas, cómo lo que somos: trabajadores. Con los mismos problemas que otros trabajadores de otros medios. Por pedirnos humildad, esfuerzo y capacidad de sacrificio. Porque cómo decía mi padre: "la suerte, el talento y el arte con trabajo es más fácil alcanzarlos".
Gracias por acercar a la profesión al público y al público a la profesión. No es fácil. Hay que seguir insistiendo día a día. De entrada no olvidando al público cuando hacemos las películas.
Pero lo dicho, su discurso fue un buen punto de partida. Gracias presi.