Ayer pusieron "TAPAS" en TVE y me di cuenta que las películas son como los hijos. El día que las estrenas, es como si las hubieras parido, pero a partir de ahí echan a andar por su cuenta.
Siempre he dicho, que una de las cosas de las que me siento más satisfecho (profesionalmente hablando) es de esa película.
Como espectador, he pasado más horas en el cine que delante de la tele, en el teatro o escuchando música. Me encanta cuando se apaga la luz y se enciende el proyector. Por eso, el poder explicar historias para que sean otros quienes las disfruten, me produce una emoción muy singular.
Me gusta la intimidad de la sala de cine. Y me gustan los tiempos de la creación cinematográfica. Escribes un diálogo y puede que pasen años hasta que aquellas palabras lleguen a los oídos del espectador.
El guión, la financiación, la producción, el rodaje, el montaje, el estreno y la exhibición. Siete pasos que a veces son eternos. A nosotros nos costó 5 años sacar esa película adelante. Cocina a fuego lento. Nada que ver con el microondas de la televisión.
Y ahora al ver a un "hijo" de celuloide caminar solo, se te amontonan los recuerdos: la presentación en el Festival de Málaga, el estreno en nuestra ciudad L'Hospitalet, el Goya a la dirección Novel, el Festival de Montreal...
¿Recuerdos malos? Seguro que los hubo, pero yo tengo una memoria muy selectiva. En fin, que habrá que hacer otra peli.
Además hace tiempo que no nos preguntan: "¿Cómo lo hacéis para dirigir entre los dos?"
Fácil. Juan y yo no nos hemos juntado para dirigir, sino que la vida nos juntó para vivir.
Besos.
P.D.: Gracias a los 4 millones de espectadores que vieron la peli ayer por la noche.